martes, 17 de octubre de 2017

La Taberna de El Campero, Zahara de los Atunes (Cádiz) (II)

Vuelta a la versión desenfadada del gran templo del atún.
El sitio no ha cambiado.
Mesas de la parte interior algo incómodas.
Manteles individuales de papel. Copas mejorables.
La carta ofrece, entre otras cosas, muchas preparaciones con productos del mar, especialmente atún, y diversión. En lo referente a vinos, poco de interés y precios elevados. Me quedé con un Barbazul tinto 2014 (V.T. Cádiz), que estuvo a la altura.
Cenamos:
-Surtido de crudo (maravilla de nuestro tiempo, sashimi de lomo, tataki y el inconmensurable tartar de cola blanca)
-Ortiguillas de mar fritas (correctas pero no excelsas)
-Miniburger de atún (ventresca y tarantelo para un bocado de buen nivel)
-Punta de solomillo de retinto al PX (buena carne y gran punto, salsa demasiado dulce)
-Chocolate grand cru con nuez de pecán (intenso, creo que el frío no le ayuda)
El café me gustó.
El personal anduvo algo irregular.
Pagamos unos 46 € por persona. Lo veo un poco excesivo.
El entorno es idílico, el local agradable y la carta apetece como pocas. En fin, para quedarse a vivir. Luego ocurre que en los platos y en la cuenta hay alguna imperfección, claro... Pero bueno, supongo que esto pasa demasiado.
El atún de almadraba es la verdad y aquí también lo saben.
Se disfruta mucho, no hay duda.



domingo, 15 de octubre de 2017

Las rejas, Tarifa (Cádiz)

Tenía muchas ganas de conocer este restaurante, emblema de la gastronomía de la zona
No es un sitio lujoso, diré que es un chiringuito algo mejorado.
Mesas demasiado próximas entre sí.
Manteles y servilletas de papel, copas mediocres.
La carta se centra en los productos del mar, de hecho lo primero que hacen es invitarte a la cocina y a la cámara de los pescados. En lo referente a vinos, poco donde elegir. Me quedé con un fresco y expresivo Barbazul blanco 2016 (V.T. Cádiz).
Comimos:
-Atún en manteca (un clásico de la casa, espectacular sabor)
-Pimientos asados (se sirven como guarnición del atún, agradable)
-Tortilla de camarones (algo menos crujiente de lo esperado pero potentes y sabrosas)
-Croquetas de choco (impresionantes, de las mejores que he probado, textura inolvidable)
-Calamares de potera (absoluto placer, carne tersa e interior intenso, gran producto)
-Mero a la plancha (de nuevo producto y punto, maravillosa firmeza)
-Flan de queso (rico)
Café indigno para acabar.
El personal se mostró amable y atento.
Pagamos 36 € por persona. Imbatible.
Cuando hablamos de restaurantes de producto abusamos de conceptos como "honestidad". Pues bien, la honestidad reside en esta casa.
Fuera del plato todo es muy normal, en él es todo excelso.
El manejo de planchas y frituras hacen de este establecimiento un imprescindible, y mira que hay nivel, de la costa gaditana.
¡Qué alegría!

viernes, 13 de octubre de 2017

La aguzadera, Valdepeñas (Ciudad Real)

Dicen de este que es uno de los restaurantes de carretera más fiables. Había que comprobarlo.
La parada está bien indicada, se accede con facilidad.
El local es muy amplio, está destinado a eventos.
El salón principal es clásico y cómodo.
Mesas con manteles de otro tiempo, pero bien vestidas.
La carta ofrece especialidades manchegas y algún guiño a la actualidad. También había un menú del día. No tomamos vino.
Comimos:
-Aperitivo (buen queso de la zona y almendras fritas, se agradece al llegar)
-Crema de queso con cebolla confitada (agradable)
En ese momento se sirvió un gran pan con excelente aceite de oliva virgen extra, Valdenvero Coupage.
-Ajoblanco con granizado de airén (algo amargo y muy intenso pero empeorado por la textura terrosa, guarnición anodina)
-Cabrito lechal frito con ajos y vino blanco (el plato que deseaba comer en un sitio así, tradición y honestidad, delicia)
-Tejas (de cortesía, correctas)
El café no estuvo mal.
El personal se mostró atento.
Pagamos 33 € por persona.
Los platos clásicos salen bien rematados de esa cocina. El resto no tanto.
Se pretende nobleza y, a su manera, se encuentra. Nada mal pues.
La verdad es que parece una buena idea parar aquí. No va a cambiarte la vida, pero te va a restaurar (y de eso se trata todo esto).

viernes, 6 de octubre de 2017

Lynch Merlot 2013

Un Burdeos:
-Lynch Merlot 2013 (Bordeaux A.O.C.), monovarietal de merlot con crianza en acero inoxidable.
Color cereza de capa alta, ribete violáceo.
En nariz es intenso, con mucha presencia de fruta roja y negra en sazón.
En boca es fresco y ligero, no sin complejidad. Persiste fruta negra. Retrogusto largo.
Costó unos 10 €.
Me gustó mucho este vino. En su precio es una gran opción. Una buena muestra de zona y variedad sin tener que empeñar el piso.
Ligero pero a la vez expresivo, muy bien...

martes, 3 de octubre de 2017

Pum Pum Café, Madrid

Los desayunos en Madrid son cosa seria. Este local viene a sumar en esa liga.
Pan de Madre hizo pan, café de mucha calidad y decoración reciclada (modas...). Eso prometen.
El local es pequeño e incómodo. Pero tiene encanto, es innegable.
La carta ofrece bastantes opciones dulces y saladas.
Me decanté por un matcha latte, realmente delicioso, y la tarta de queso de la casa, que estaba rica pero no era excepcional.
También probé la tarta de zanahoria y valdría la misma crítica.
El café, en cambio, es espectacular. La cafetera La Marzocco da resultados. De verdad, increíble.
Lo cierto es que se puede recomendar con efusividad.

domingo, 1 de octubre de 2017

Kirei Las Cortes, Madrid

Grupo Kabuki y precios contenidos, había que conocerlo. Los recuerdos asoman...
Está dentro de un hotel, lo cual no me apasiona. Decoración agradable.
Pedí sitio en la barra, muy baja para ver el trabajo del sushiman. Confortable.
Sin manteles, útiles orientales de usar y tirar y buenas copas.
Se ofrece una carta muy variada centrada en especialidades japonesas, a menudo fusionadas con otras culturas. También hay menús, elegimos el llamado Kirei, o degustación (40 €). En lo enológico encontramos bastantes referencias a precios algo elevados. Escogí un  Dr. Bürklin-Wolf  Riesling Trocken 2015 (Pfalz, Alemania), un vino fantástico para esta comida.
Cenamos:
-Boquerón rebozado (gran aperitivo)
-Wakame kiuri su (la típica ensalada pero mejorada, buen aliño)
-Ostra en tempura con kale (muy buena)
-Miso shiru (realmente deliciosa)
-Dim sum del día (elegantes ambos, mejor el de gambas que el de cerdo)
-Usuzukuri de vieira con sal de chorizo (sigue siendo esplendoroso)
-Usuzukuri de lubina con mojo y papa canaria (otro éxito asegurado)
-Nigiri de anguila (grandioso, un bocado increíble)
-Nigiri de hamburguesa de wagyu (más sabroso todavía de lo que lo recordaba)
-Temaki de atún picante con huevo (absolutamente exquisito, aunque el alga debe estar algo más crujiente)
-Perrito Kirei (salchicha de wagyu muy bien acompañada, quizá chirría en este menú pero está rico)
El sushiman, muy amablemente, no permitió que nos fuéramos sin probar su nigiri preferido. Lo agradezco mucho. Destacaré su saber hacer, un profesional joven y con mucho futuro.
-Nigiri de ventresca de atún con azúcar moscovado (para levantarse y aplaudir)
-Cremoso de chocolate blanco, jengibre y lima (postre de nivel, muy equilibrado)
El café, bastante bueno.
El personal se mostró especialmente atento y diligente.
Pagamos 54 € por persona.
Fantástica opción para conocer la cocina de Ricardo Sanz en el centro de Madrid y a un precio más suave. Todo está menos pulido, sí, pero mantiene el discurso.
Ya deseo volver a este formato ganador.
Larga vida.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Alanda blanco 2015

Hoy Monterrei:
-Alanda blanco 2015 (D.O. Monterrei), coupage de godello, treixadura y Doña Blanca con unos pocos meses en fudres de madera.
Color amarillo pajizo con reflejos verdosos.
En nariz es bien interesante. Aparecen fruta de hueso, flores, minerales y bollería.
En boca es sedoso. Los cítricos se mezclan con notas salinas y florales. También monte bajo y cierto amargor. Retrogusto largo.
Costó unos 14 €.
Un gran vino. Es un buen ejemplo del hacer de sus firmantes, sin duda. Parece adecuado con quesos suaves y ahumados.
Se disfruta.