miércoles, 29 de agosto de 2012

De pintxos por la Parte Vieja, Donostia (Gipuzkoa)

Toca hoy otra ruta de pintxos por Donosti, por lo Viejo, veamos...
Muchísimo donde elegir, y habrá aquí un poco de todo. La primera parada fue en Bernardo Etxea, donde degusté un pintxo de barra, una tartaleta de txangurro, interesante.
Luego llegamos a La Mejillonera, que es bueno y barato (lo de bonito sería exagerar). Tanto los mejillones al limón como los de salsa marinera son una de esas delicias del día a día. ¿Cuántos kilos de mejillones debe vender esta gente? Lo recomiendo ampliamente.
En Borda Berri también hay que parar, está claro. El arroz bomba con txipirón-maiden es altamente placentero, pero la oreja de ministro con romesco es una pasada, toda una demostración de capacidad. Un gran sitio.
El clásico Txepetxa es irresistible, sus anchoas no tienen igual. Con foie o con crema de centollo (mi preferido), da igual, espectaculares. Muy buena relación calidad-precio además, pues cuestan 2 €.
Para el final dejo los dos mejores, vamos ahora al Zeruko.
Todo vale la pena, pero su Hoguera es de otro mundo, por vistosidad y por sabor, inolvidable. Se debe probar sí o sí.
Su anguila ahumada fue mi descubrimiento ese día, servida en una campana de humo y con una fuerza tremenda, tampoco hay que perdérsela.
Y bueno, A fuego negro, otro templo.
De aquí me gusta casi todo, ¿qué destacar?
La makcobe con txips tan buena como siempre, el bacalao de vicio y el kebab increíble. ¿Es que aquí no hacen nada mal?
Y el tigretón de mejillón demostrando una vez más talento y técnica.
Siguen siendo capaces de sorprender y de agradar. Habrá detractores y lo entiendo, pero otros defendemos sus ganas de innovar.
Fin de la ruta, inmensa alegría.
Para beber, depende de sitio y pintxo...
El precio también depende, algo más caros los dos últimos, pero lo habitual por estas tierras.
Y bueno, lo dicho, un sitio magnífico para pasear y comer. Cualquiera que sienta algo por la gastronomía debe visitar esta zona, dejarse llevar y sumergirse en este mundo irreal de arte culinario en miniatura.

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