miércoles, 27 de agosto de 2014

El vaixell, Llancà

El principal motivo por el que elegí este restaurante y no otro fue ese Bib Gourmand que ostenta en la guía roja.
Sala diáfana, decoración marinera actualizada.
Mesas bien vestidas y copas mejorables.
Ofrece carta y varios menús muy sugerentes, optamos por el Gastronómico. En cuanto a vinos, precios contenidos y buen gusto. Me decanté por un Babalà 2013 (sin D.O. pero de la zona), tan simpático como dice su etiqueta pero muy poco trascendente.
Comimos:
-Sardina marinada con gelatina de pimiento (agradable aperitivo)
-Croqueta de las patatas del suquet de pescado (correctas)
-Cigala rebozada con fideos crujientes y romesco (para comerte una docena, buen bocado)
-Bacon, vieiras y jamón ibérico (conseguido, sabroso)
-Pulpo con alioli de pimiento rojo (como una salsa brava sin picante, buena idea)
-Foie con maíz tostado (sobre una especie de guirlache, foie de alta calidad, delicia)
-Suquet de raya de clavos con alioli ahogado (el plato que quería comer, tradición y técnica al servicio de un gran plato)
-Pastel de chocolate con pimienta de Sichuan y fruta de la pasión (quizá demasiado denso, pero bien)
El café final estuvo a la altura.
El personal se mostró amable, dispuesto a agradar al cliente y muy capaz.
El precio final fue de 31 € por persona, muy adecuado.
Poco se puede decir malo de este sitio. Su evidente esfuerzo por proponer algo diferente sin olvidar los clásicos de la zona es encomiable. Una casa que funciona, y muy bien.
Ninguno de estos entrantes son el plato que va a cambiar tu vida, pero todos están a buena altura. El suquet, cocinado de una manera que no conocía, es el plato a probar (aunque los arroces tenían muy buena cara).
Buena elección.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Visitas guiadas al puerto pesquero de Roses

No suelo perderme las lonjas y los puertos pesqueros de las localidades que visito, en Roses también se ofrece esa posibilidad.
No me gusta que haya que ir de propio a inscribirse a la Oficina de Turismo, tampoco los 6 € que vale, pero bueno, puedo entenderlo.
Primero se ve la descarga del pescado, vaya desde aquí mi homenaje a todos esos profesionales.
Después, y bajo un ingente calor, se observa la subasta del propio pescado. Diré que el ángulo no es el mejor.
Más tarde, y esto me encantó, se va al vivero de mariscos. Interesantísimo ver como mariscos de la zona y foráneos se dejan ahí para depurar. Piezas realmente apetecibles.
La visita acaba en la pescadería de la Cofradía y que es un absoluto espectáculo.
En definitiva, una muy buena manera de pasar la tarde en Roses. Con esas pequeñas salvedades, o pese a ellas, muy recomendable visita.

lunes, 18 de agosto de 2014

La mitad del cielo

Reconozco que incluir un comentario de esta película en un blog gastronómico está algo cogido con pinzas, pero bueno...
Cierto es que la comida es un protagonista constante de la cinta, se utiliza de forma vehicular y con buen tino. Al principio es esencia del territorio, luego vía de escape, más tarde se convierte en señal de progreso social y de desvergüenza política.
No seré yo el que le vea a esta obra esas grandes bondades que le asocian algunos críticos, pero es una aguda descripción de los desmanes de la España franquista y de parte de la sociedad de la época.
Angela Molina y Fernando Fernán Gómez entregan aquí buenos registros, como casi siempre.
Me gusta la fábula que cuenta y como la cuenta, ese viaje de pueblo a ciudad que tantos hicieron y que a tantos puede representar.
Manuel Gutiérrez Aragón deja aquí una de sus obras más logradas, aunque a mí no me convence del todo.
Una película de mujeres fuertes, de alimentos de cuerpo y alma y de falta de ética individual. Huele mejor que sabe.

miércoles, 13 de agosto de 2014

La barretina, Roses (Girona)

Va a ser esta una crónica, crítica o como queramos llamarle atípica en este blog. Por expreso deseo del dueño del establecimiento no voy a contar el precio, en todo lo demás aparecerá mi subjetiva libertad. Allá va:
Conocí este restaurante en el blog de Maribona, por recomendación de uno de los que allí participan. No recuerdo exactamente quién fue, pero me fié. Muy poco hay en la red sobre este local.
Comedor clásico, demasiado clásico, pero acogedor.
Mantelería de tela y copas pésimas.
La carta es un cesto lleno de pescado fresco de Roses con una pinta excepcional. Le dije cuánto nos apetecía gastar y él fue calculando. Estos sitios de pescado al peso son un poco peliagudos para aquello de las cuentas.
El vino también fue elegido por la gestión, Blanc de mar 2013 (D.O. Empordà), tan fresco como intrascendente.
Empieza la fiesta:
-Boquerones en vinagre (a modo de aperitivo, pequeñitos e intensos, buen comienzo)
-Mejillones de roca (quizá algo "sucios" en su presentación, sabrosos pero algo irregulares)
-Coquinas y almejas a la sartén (ambas bien, pero las almejas eran las que llegaban a la excelencia, tremendas)
-Cigalas  (buen calibre, fantástico punto e inconmensurable sabor, maravilloso bocado)
-Lubina al hinojo (flambeada ya en la mesa, un espectáculo visual y palatal, increíble textura)
-Rape (muy agradable, punto perfecto)
-Dorada (descomunal, de nuevo aparece aquí esa indescriptible textura de un buen pescado fresco, excepcionalmente sabroso a la vez)
-Fresas, vodka, pimienta y helado de vainilla (postre clásico bastante acertado)
El café no fue nada especial, pero el orujo gallego casero me gustó mucho.
El servicio fue llevado por el propietario con mucha solvencia y amabilidad.
Y es que este es un comedor de los de antes, la cocina no está viajada ni falta que le hace, tampoco hay que tener conocimientos específicos sobre gastronomía, solo hay que saber comer. Y eso, amigos, es bueno y es malo.
Nosotros salimos muy contentos, también con lo pagado. Magnífico producto y mano experta a los fuegos, todo lo que basta. ¡Ah! Y el buen ambiente que creó el propietario, que también se agradece.


domingo, 10 de agosto de 2014

Boca petita Negre jove 2013

Otro vino que viajó conmigo desde Girona:
-Boca petita Negre jove 2013 (D.O. Empordà), coupage de garnacha, samsó y cabernet sauvignon.
Color cereza intenso y brillante, ribete violáceo.
Aromas de fruta roja y negra en sazón, balsámicos y anisados. Bastante expresivo.
En boca se muestra equilibrado, persiste la fruta y hasta hace pensar en confituras. Paso de boca muy ligero. Retrogusto corto.
Costó menos de 3 €, genial. Me gusta comprar vinos baratos, a ver qué se hace por ahí a estos precios. Esta vez ha habido éxito.
No es un vino excelso, claro que no, pero se deja beber muy bien. Ligero, fresco y agradable. Y barato, barato de verdad.

jueves, 7 de agosto de 2014

Gastón Acurio y la política

No es la primera vez que lo veo y me sigue produciendo curiosidad, ¿y si un cocinero pasara a la política? Un día ocurrirá...
Mientras eso ocurre recomiendo la gran entrevista hecha en El País al gran chef peruano Gastón Acurio.