jueves, 23 de julio de 2015

Hamburguesas de buey La finca

Dos hamburguesas de verdadera carne de buey de 200 g. de peso cada una constituyen un motivo para mi alegría pasajera. Su precio, unos 6 €, también.
Carne de calidad, no hay más misterio. Eso es lo que hace a estas hamburguesas diferentes a todas las que venden envasadas (y he probado, claro).
Ideales para comer solas o en el típico bocadillo.
Recomendación de las buenas.

miércoles, 22 de julio de 2015

Cocineros al volante

La nueva apuesta de TVE por la cocina en prime time es más de lo mismo, pero también es peor.
Que nadie me entienda mal, prefiero este programa que casi todo lo posible en las noches de verano, pero no le hace gran favor a la gastronomía. El concepto del foodtruck puede ser interesante, así no lo parece.
Bajo nivel en concursantes y tampoco muy alto en jurados, platos que no parecen los adecuados, una presentadora desubicada y poco más. Eso es lo que ofrece. Y hasta me conformo.
La burbuja de programas gastronómicos me gusta, pero espero que los malos no barran a los buenos.
Los bonitos pueblos y ciudades que visitan, los productos que enseñan y el mero hecho de reivindicar el concepto es lo positivo. Quedémonos con eso.
Intento fallido.

sábado, 18 de julio de 2015

Horchatería Daniel, Valencia

La horchata me encanta, lo admito. La visita a Valencia era una oportunidad magnífica para probar una buena, así que, además de volver a Santa Catalina donde no vi cambios, probé Daniel. Está situada en el precioso Mercado de Colón que, por sí solo, merece visita.
Debido al calor nos la recomendaron granizada, así la pedimos.
Quizá sea algo mejor que la de la céntrica horchatería con la que se le compara, un punto más de sabor a mi juicio. También menos dulce.
La verdad es que me pareció deliciosa, un fijo en Valencia.
3 € costó el vaso, no es barato pero calidad y situación...
¡Qué gran idea fue la horchata!

martes, 14 de julio de 2015

El Poblet, Valencia

El universo de Quique Dacosta es inmenso y genial. Este restaurante viene a representar su segunda marca, sí, pero la propuesta es ambiciosa.
El local, encima de Vuelve Carolina, es precioso. Decoración actual, piezas de diseño y detalles muy cuidados. Elegante.
Mesas perfectamente vestidas y copas adecuadas. Gran puesta en escena.
Los platos clásicos de inmenso cocinero de Denia (aunque extremeño de nacimiento) protagonizan tanto la carta como los menús. Optamos por el más económico, el menú Grace Kelly. En la extensa carta de vinos, a precios prohibitivos, se mezclan los más grandes con otros más alternativos. Me decanté por el Uno de Rafael Cambra 2012 (D.O. Valencia), un fantástico monovarietal de monastrell. Me encantó ese vino. Pedimos también una copa del buen blanco libanés Chateau Musar. El agua es Numen y eso siempre es buena idea.
Comimos:
-Crujientes de algas con espuma de ostras (agradable comienzo)
-Tomatitos rellenos de anchoa y rosquilletas de parmesano (correctos ambos)
En este momento se sirvió el pan ahumado de maíz, una pasada.
-Empanadillas de sepia (bocado magnífico a la vez que sutil)
-Cebollita roja con emulsión de anguila (minúsculo en tamaño, mayúsculo en sabor, una de esas preparaciones que dan sentido a una cocina)
-Ceviche de corvina (bien ejecutado, increíble textura del pescado)
-La gallina de los huevos de oro (plato mayor al que aporta valor el caldo de boletus más intenso que se pueda imaginar)
-Arroz de presa con remolacha y avellanas (excepcional arroz, mucha intensidad e inmaculado punto, un placer)
-Chocolate Oro (técnica y producto unidos en un gran postre en el que manda un espléndido chocolate)
El café fue simplemente espectacular.
Del servicio solo puedo decir que no hay nada que achacar, coreografía perfecta y absoluta amabilidad.
La cuenta, elevada en exceso por la parte líquida, ascendió a unos 55 € por persona. Quizá una gamba roja hubiera redondeado el menú.
No hace falta que sea yo el que glose las bondades de este outlet gastronómico de alta gama, pues son públicas y notorias, pero también las vi y así ha de quedar escrito.
Da gusto ver el funcionamiento de esa sala y la capacidad de esa cocina, una maquinaria bien engrasada. Los platos son historia de la gastronomía española y eso se ha de respetar. Este "menú del día" es una buena manera de acercarse al mundo de Quique Dacosta.
Lo vivido y lo sentido ya forma parte de mí, y eso, precisamente, es lo que no se puede explicar...

domingo, 12 de julio de 2015

Central Bar, Valencia

El Mercado Central de Valencia siempre es una buena idea, pero es que además tiene un bar maravilloso.
Me apetecía mucho conocerlo, así que lo elegimos para el aperitivo.
El espacio es bonito y la carta apetece.
Bebimos unas cañas de San Miguel muy bien tiradas.
La ensaladilla "Ricard Camarena" está deliciosa, pero en Valencia hay mejores todavía.
Las clóchinas no eran muy grandes pero sí que eran exquisitas. Limón, ajo y laurel aromatizaban el molusco.
Unos 20 € costó el agradable aperitivo.
Un bar que está siempre lleno y que hace bien las cosas. Parece que Ricard ha encontrado la fórmula. Y yo me alegro.

lunes, 6 de julio de 2015

Paraninfo Trufé, Zaragoza (II)

Le debía una segunda oportunidad a Paraninfo Trufé, ahí va.
Ningún cambio en lo aparente, pero me cuentan que sí en cocina.
El menú de algo más de 17 € es sugerente. Me corresponde Aldeya Garnacha 2013 (D.O. Cariñena) que, de por sí, es una alegría.
Llega la comida:
-Tempura de verduras y langostinos con mayonesa de curry (fritura impecable, langostinos anodinos y salsa algo sosa, buen plato pese a llo)
-Rabo de toro y puré de calabaza (espectacular plato para un menú, asombrosa intensidad y cuidada presentación, me quito el sombrero)
-"Cerveza negra" (buen postre al que hay que cambiarle el nombre pues nada tiene que ver, la crema de café ahogaba la deliciosa espuma de coco)
El café, cobrado aparte, es correcto.
El servicio fue, como siempre, amable.
Han vuelto las buenas impresiones, las mejores... De nuevo estamos ante un menú que apetece de verdad, ante una grata experiencia del día a día.
Así sí.

sábado, 4 de julio de 2015

Buena pinta 2014

Hoy vino curioso:
-Buena pinta 2014 (D.O. Manchuela), coupage de moravia agria y algo de garnacha envejecido siete meses en roble francés.
Color rojo claro con ribete violáceo.
En nariz aparecen rosas frescas y frutas rojas.
En boca se muestra complejo y estructurado, mucha fruta roja. Retrogusto amplio y placentero. Destaca el carácter de la tierra.
Costó unos 13 € que parecen pocos dada su rareza.
El vino en sí me gusta pero es que además es mucho más que un solo producto, es recuperar y reivindicar una uva. La moravia agria pasa ya a mi lista de opciones gracias a Juan Antonio Ponce (del que también he alabado otros vinos).
Si para ti el vino es más que una bebida prueba este.