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Mostrando entradas de julio, 2016

Mercado de la Esperanza, Santander

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El mercado es una visita imprescindible en la capital cántabra.
La planta baja es un verdadero espectáculo de pescados y mariscos de la zona. En pocos mercados nacionales se puede ver algo así.
Machotes, besugos, salmonetes, bogavantes, percebes... ¡Qué variedad! ¡Qué calidad!
La planta de arriba (con entrada exterior, que es fácil no verla) está dedicada al resto de productos. Carne, chacinas, quesos, orujo, legumbres, sobaos (espectaculares los de Casa Ibáñez), conservas... Mucho donde elegir.
El continente tiene interés (arquitectura en hierro decimonónica), pero el contenido también.
No os lo perdáis.

La Gallofa, Santander

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Había leído algo sobre ella pero su estética hizo el resto, los desayunos iban a ser ahí.
Atractiva cafetería-panadería santanderina con mucha oferta en dulces y salados.
Probé la tarta Sacher y la de zanahoria. Mejor la primera pero ambas agradables.
También bueno el café.
Y mejor el pan que nos trajimos a casa, espléndido.
Precios adecuados, además, en un sitio notable. No es sencillo encontrar estas propuestas en todas las ciudades.
Recomendable.

Umma, Santander

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En la capital cántabra es más fácil encontrar producto que creatividad, pero también tiene su espacio. La idea, al elegir este restaurante, era encontrarlo.
La sala es bonita, actual y de estética cuidada.
Mesas demasiado juntas y desnudas. Servilletas de hilo y copas correctas.
La carta, que estaba siendo cambiada en nuestra visita, ofrece cocina de mercado con toques de creatividad. En cuanto a vinos, pocas pero interesantes referencias y a precios muy amables. Escogí un Jarabe de Almazcara Majara 2013 (D.O. Bierzo) que me encantó. Con los postres se nos ofreció un vino dulce, cortesía de la casa, que no pasará a mi recuerdo.
Cenamos:
-Hummus y crema de queso (agradable aperitivo)
-Croquetas de mi madre (de las mejores que he comido, bechamel fina y excepcionalmente crujientes)
-Empanadillas de gambas y shiitakes (realmente gyozas, magníficos sabor y textura)
-Bonito con salsa de yogur y cerezas (gran producto y con matices muy acertados, buena preparación)
-Magret de pato con necta…

La Bombi, Santander

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Este es uno de los restaurantes emblemáticos de Santander y tiene la excelente materia prima como gran reclamo. Me decanté por él para un buen festival marino.
Boni te recibe y te hace sentir como en casa.
Sala en el primer piso, noble y cómoda. Madera y piedra predominan.
Mesas bien vestidas y copas mejorables.
La carta es amplia y tiene todo lo que uno espera de estos sitios, calidad y clasicismo. Sobresalen pescados y mariscos del Cantábrico, aunque el apartado de carnes no es despreciable. En lo enológico carta variada e interesante, pese a sus lugares comunes y errores, a precios irregulares. Escogí, tras pedir un vino del que no disponían, un intrascendente Ribera del Asón 2015 (V.T. Costa de Cantabria) y un estupendo García Viadero Blanco de Albillo 2015 (D.O. Ribera del Duero).
Comimos:
-Tomate de Cantabria (pelado, buen aceite, no es para nada mi aperitivo ideal)
-Almejas a la sartén (una de las especialidades de la casa, para levantarse y aplaudir, impresionantes y excepcion…

Casa Lita, Santander

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Aunque fue una visita fugaz me apetece recomendar este bar de pinchos santanderino.
Probé uno muy agradable de solomillo de cerdo y calabacín, pero vi una muy variada y apetitosa propuesta tanto en pinchos fríos como en calientes.
Precios habituales.
Parece una opción muy interesante para aperitivos o cenas informales.
Dicho queda.


Regma, Santander

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Un helado después de cenar en los sitios de costa es ya una tradición. Y en Santander la tradición del helado es Regma.
El jaspeado de moka es el más famoso y está exquisito, también el jaspeado escocés, que además lleva whisky.
Los conos se coronan con la bola más grande jamás vista y valen 2,20 €. Un regalo.
Producto artesano y de calidad en una heladería diferente, con pocos sabores y que ni siquiera los muestra al cliente. Diferente pero mejor.
Imprescindible visita.

El Machi, Santander

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La toma de contacto con Santander tenía que ser potente, por eso elegí este restaurante clásico y de producto pero con aires renovados.
El sitio es precioso, decoración marinera actualizada muy cuidada. Mesas con caminos de mesa y servilletas de la misma estética y copas mejorables. La carta es amplia y de lo más apetecible. Predominan pescados y mariscos del Cantábrico, pero hay mucho donde elegir. En lo enológico carta corta e irregular a precios algo elevados. Escogí un Casona Micaela 2015 (D.O. Sierra de Cantabria), que me encantó, y un Nekeas Viura Chardonnay 2015 (D.O. Navarra) que no estuvo a la altura. Cenamos: -Anchoas solas con tostas (espectacular producto, las tostadas deben mejorarse) -Rabas de calamar (crujientes y sabrosas, excepcional fritura) -Taquitos de pez de roca empanados con 2 salsas (en este caso congrio, gran técnica de nuevo, magníficos) -Mejillones con la salsa mítica marinera (los anuncian así en carta y veo el motivo, la salsa estaba exquisita) -San Martín…

De pintxos por el Casco Viejo, Bilbao

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Empezamos la ruta en el remodeladoMercado de la Ribera, que vi algo vacío de puestos y clientes pero también repleto de carnes y pescados interesantísimos.
Dentro de él hay un acogedor espacio para la degustación con diferentes propuestas.
De la barra principal probé un pintxo de muselina de jamón ibérico, buena versión de un clásico.
De ahí nos fuimos alBerton, uno de los más afamados bares de la ciudad. Pudimos sentarnos, lo que hizo más cómoda la presencia.
Estupendo el pintxo de bacalao al pil-pil, sabrosos los calamares con un rebozado etéreo e inconmensurable la txistorra. Muy buen nivel en todo lo que comimos.
Llegamos a la Plaza Nueva y a un bar al que le tenía muchas ganas, el Gure Toki. Un poco de creatividad nunca viene mal.
El sándwich de anguila es espectacular, podría estar en cualquier gran menú. El cangrejo de caparazón blando en tempura es un evidente acierto y el foie es de calidad. Un sitio al que volver.
Casi al lado está Víctor Montes, un restaurante con mucha his…

Malaspiedras 2014

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Un Rioja diferente:
-Malaspiedras 2014 (D.O.Ca. Rioja), tempranillo con presencia casi testimonial de viura, malvasía y garnacha con nueve meses en barricas de roble francés, húngaro y americano. Botella 101 de 6000.
Picota de capa media-alta, ribete violáceo.
En nariz aparece fruta roja, también tostados y minerales. Buena intensidad.
En boca es carnoso y fresco, persiste lo expresado en nariz y es fácil de beber. Retrogusto largo.
Costó unos adecuados 12 €.
Un buen vino que ganará en esa botella, eso es lo que tenemos aquí. Leo que es un proyecto bonito, ánimo a los valientes...
De malas piedras siempre salieron buenos vinos...

La Bocca, Zaragoza

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Otro menú zaragozano.
Restaurante con decoración bastante actual, mucho ladrillo visto.
Mesas demasiado juntas, manteles de papel y copas mediocres.
El menú (12,95 €) ofrece bastantes propuestas apetecibles y se acompaña del muy correcto Aldeya 2015 (D.O. Cariñena).
Comí:
-Espaguetis con salteado de cherrys al roquefort y anchoas (buen punto y ración abundante, salsa muy conseguida)
-Mero estofado con salsa de mejillones (pescado agradable condenado a pasar desapercibido por una salsa que daba al tomate un inmerecido protagonismo)
-Corte de helado de turrón y chocolate caliente (mejor de lo esperado, buen chocolate)
El café Illy cerró bien la comida.
El personal se mostró muy amable.
Otra vez un menú que tiene buenas intenciones, otra vez un menú que no despierta emociones. Ya sé lo que no se puede dar en estos precios, pero hay ejemplos de técnica y criterio que suplen la ausencia de grandes productos.
Con todo y con eso, parece una opción interesante por la zona.



Lúa, Madrid

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Por fin el nuevoLúa, por fin vuelta a un grande, que además ya es reconocido. Ellos no lo saben, pero este restaurante es parte importante de mi aprendizaje, de mi experiencia... Aquellas visitas al local inicial ayudaron a forjar esta afición y alguna relación.
Vamos con lo importante. El local es precioso, una parte (y la terraza) se dedica a barra y la otra al restaurante propiamente dicho. Decoración cuidada, con guiños a la contemporaneidad.
Mesas bien vestidas, con una magnífica mantelería de hilo, y con buena distancia entre sí. Copas idóneas.
Aquí se viene al menú degustación, a ver qué ofrece Manuel, y a disfrutar. Se dice que hace cocina gallega actualizada pero soy poco de esas etiquetas, a veces tan forzadas. En lo enológico me dejé guiar y probé el espléndido Jané Ventura Vintage Gran Reserva Brut Nature (D.O. Cava), el sorprendente Chivite Finca de Villatuerta Chardonnay sobre lías 2014, el grandioso A tiro fijo Tinto Coto de Gomáriz (Galicia, sin D.O.) y el cumplidor Ch…