miércoles, 22 de noviembre de 2017

Regadera, Córdoba

La idea era un sitio fresco y divertido en Córdoba. Opté por este restaurante.
El sitio es bonito, muy informal y muy actual. Un banco de hierbas aromáticas preside la sala.
En la mesa te espera una pizarra con tu nombre, un detalle. Manteles individuales y servilletas de papel. Copas adecuadas.
La carta es corta y ofrece cocina de mercado con dosis de creatividad. Muy apetecible. En cuanto a vinos, pocas referencias a precios algo altos. Escogí Flor de Indalia blanco 2016 (V.T. Ribera del Andarax) y me gustó mucho.
Cenamos:
-Aceite de oliva texturizado (y con un buen pan, gran aperitivo)
-Cebiche de corvina (agradable, quizá algo falto de intensidad)
-Carpaccio de presa ibérica con helado de queso (muy buena carne, helado poco conseguido)
-Revuelto de algas con ortiguillas fritas (buen bocado,el único pero eran los trozos de alga demasiado grandes)
-Sacándole jugo al limón (espectacular presentación y no tan buen sabor, refrescante)
Correcto café.
Pagamos 35 € por persona.
Sorprendente sitio. Había leído algo, pero vi más. Es verdad que a los platos les falta equilibrio y definición, pero hay buena mano y mejores ideas.
El futuro deparará buenas noticias para este Regadera y para su chef, Adrián Caballero.
Estaremos atentos.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Los berengueles, Córdoba

Buscábamos algo clásico en Córdoba y me decanté por este restaurante.
El local es grande y tiene diferentes espacios.
Nos ofrecieron una mesa en el patio típico, muy bonito.
Manteles de tela y servilletas de papel. Me dio la impresión de que, según lo que pedías, las servilletas eran de tela o de papel, algo que me parece muy desagradable. Copas mejorables.
Hay varias cartas en una, una de platos típicos cordobeses, otra de tapas, otra especializada en pescado... Muy variado. Optamos por lo local. En cuanto a vinos, una de esas cartas que no hay por donde coger, un absoluto despropósito. Elegí un correcto Hacienda López de Haro Crianza 2014 (D.O.Ca. Rioja). Se sirvió, cortesía de la casa, una copa de un buen Pedro Ximénez D.O. Montilla-Moriles que no identificaron.
Comimos:
-Salmorejo (no he probado muchos porque no me apasionan pero diría que es el mejor, impresionante textura)
-Berenjena frita (espectacular, el plato que siempre me recuerda a Córdoba)
-Flamenquín (bien hecho, inconmensurables patatas fritas caseras)
-Rabo de toro (supongo que en realidad de ternera, guisado con Pedro Ximénez y de nuevo con esas patatas maravillosas, muy rico)
-Milhojas de nata con chocolate caliente (agradable)
El café no fue nada especial.
El personal se mostró amable y atento, sobró alguna espera.
Pagamos 26 € por persona.
Conseguí lo que iba buscando, clasisicismo, tipicidad y autenticidad. Y todo bien hecho.
Ahora bien, esa carta de vinos y esas diferencias entre comensales son inadmisibles.
Iría, eso sí, muy a menudo a probar esas patatas y esas berenjenas si me pillara cerca de casa.
Salí contento, me apetece volver.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Malpaso 2015


Un syrah para hoy:
-Malpaso 2015 (D.O. Méntrida), monovarietal de syrah con doce meses en roble francés.
Color cereza intenso, capa media-alta.
En nariz es muy complejo. Hay tonos de frutos negros, violetas, balsámicos y ahumados.
En boca es bien sabroso. Persisten las notas expresadas en nariz. Equilibrio. Retrogusto largo.
Fue un regalo, pero cuesta unos 14 €.
Estamos ante un vino diferente, muy interesante. Esa complejidad es extremadamente atractiva.
Mucho respeto.

lunes, 13 de noviembre de 2017

La Xara 2015

Vamos hoy con garnacha.
-La Xara 2015 (D.O. Manchuela), monovarietal de garnacha pisada con los pies y con diez meses en tinos de roble francés.
Color granate de capa media.
En nariz es intenso, apareciendo mucha fruta roja madura, flores y especias. Muy fresco.
En boca se muestra sabroso y equilibrado. Persiste lo expresado en nariz. Retrogusto medio.
Costó unos 10 €.
Un buen vino. Ya ha habido otros de esa bodega por aquí, es garantía. La garnacha puede ofrecer momentos increíbles, aquí tenemos un buen ejemplo. Otro más.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Salvaje, Zahara de los Atunes (Cádiz)

Era una de las novedades gastronómicas de este año en Zahara y me apetecía probarlo, así que toca Salvaje.
Local algo deslavazado. Estética industrial (o como se le quiera llamar) poco conseguida.
Mesas desnudas y servilletas de papel, copas mediocres.
La carta ofrece preparaciones creativas con el pescado como gran protagonista. En lo enológico, carta corta. Rescaté de ella el buen Garum 2015 (V.T. Cádiz) y una copa del soberbio Palo cortado Colección Roberto Amillo (D.O. Jerez-Xérès-Sherry).
Cenamos:
-Ajo blanco-ajo negro (ajos asados y leche de coco, tartar de atún ahumado y ajo negro, buen resultado)
-Tartar de vaca vieja y atún de almadraba, paté de berenjenas y avellanas (lo preferiría ya mezclado pero es un platazo, mucha profundidad en los sabores)
-Tamal de atún de almadraba (descargamento con sabores mexicanos y sobre brasas incandescentes y hoja de plátano con corazón del animal rallado en mesa, correcto)
-Mollejas de retinto, crema de limón y chips de chiles ahumados (nada especial)
-Esponja de té matcha, sopa de chocolate blanco y helado de palo cortado (buen postre)
El café, mejorable.
El personal, informal hasta el extremo, se mostró amable.
Pagamos 46 € por persona.
En esa cocina hay buenas ideas pero falta algo. Todo pretende ser canalla, poco lo es realmente. Una presentación más pulida ayudaría a incrementar la sensación de placer.
La valentía hay que demostrarla en los platos, no en las formas.
Esperaba más.

martes, 7 de noviembre de 2017

El Campero, Barbate (Cádiz) (II)

Ay, amigos, ¡de nuevo en el templo!
El local ha sufrido una acertada remodelación, pero afecta más a bar que a sala. Esta sigue siendo noble y agradable.
Caminos de mesa de hilo y copas adecuadas.
La carta ofrece mucho y muy variado, mas yo vengo al atún rojo de almadraba. En cuanto a vinos, carta de cierto interés a precios algo altos. Escogí Fine Tempo 2015 (sin D.O., Zahara de la Sierra, Cádiz), una grata rareza.
Llega lo bueno:
-Gazpacho (fino)
-Carpaccio de paladar con sorbete de lima y albahaca (terriblemente bueno, mucho acierto con el aliño)
-Sashimi de ventresca (no se puede añadir nada a lo dicho ya, el mejor producto que jamás haya probado)
-Corazón a la plancha (mejor incluso de lo que lo recordaba, exquisitez)
-Morrillo a la plancha (la pieza más codiciada, la locura, una textura que se queda para siempre en tu cabeza)
-Piruleta de hueva de leche (también mejor que en la anterior visita, muy delicado)
-Mormo encebollao (el guiso perfecto, toda la pureza y todo el sabor, el resumen de un concepto y de una manera de entender la vida)
-Panel de queso y miel con helado de piñones (bastante rico)
El café estuvo a la altura.
El personal se mostró correcto.
Pagamos 68 € por persona. Bien.
La maravilla. El lugar al que ir.
Se ha profundizado en la idea de siempre y se ha hecho con criterio. El atún rojo de almadraba por encima de todo, y que sea la pieza la que elija la técnica.
Llevo varios días dudando entre todo lo probado sobre cual era el mejor plato y sigo sin decidirme. Placer máximo.
Me reafirmo, es obligatorio asistir al templo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Museo del atún La Chanca, Barbate (Cádiz)

Este tipo de visitas son siempre un enigma. Las hay muy cutres y las hay interesantes. Diré que esta se enmarca en las que no están mal.
La idea es acercar al visitante a la pesca y tratamiento del atún rojo de almadraba.
El comienzo, con la historia de la pesca y de la empresa, es bastante mejorable.
Tras eso llega el ronqueo, lo mejor. Se hace con un yellowfin descongelado, pero sirve para hacerte una idea.
Y entonces llega una pequeña degustación de productos La Chanca, siempre magníficos. De lo probado me quedo con la mojama.
No se ofrece atún de almadraba, pero sí hay en la tienda, en la que no puedes (ni quieres) evitar comprar.
Creo que pagamos 5,50 € por persona. Correcto.
Lo dicho, buenas sensaciones. Un rato divertido.
Recomendable.

lunes, 30 de octubre de 2017

Trasteo, Zahara de los Atunes (Cádiz)

Por fin podía conocer Trasteo. La cocina de José Fuentes está en boca de muchos, tenía que probarla.
El local hace honor a su nombre, está lleno de trastos viejos. Me gusta, pero quizá algo de finura le vendría bien.
Mesas con manteles individuales y servilletas de papel. Copas mejorables.
La carta ofrece unas cuantas preparaciones informales, viajeras y muy apetecibles. En lo enológico, pocas referencias y precios algo elevados. Escogí Garum 2015 (V.T. Cádiz), que me gusta mucho. También probé un buen palo cortado.
Cenamos:
-Hummus (aperitivo, muy agradable)
-Ensaladilla de manzana, melva y corazón de atún (platazo, equilibrio y untuosidad, el corazón rallado ya en mesa eleva el conjunto)
-Tacos de atún, aguacate y maíz (magnífico producto, aliño correcto)
-Bocata de chicharrón (una delicia, para comerse diez)
-Txipirones negros en curry verde (otra gran preparación, aunque algo tímida, con sabor y balance)
-Lemon pie, almendras y violetas (espectacular postre, hacía tiempo que uno no me sorprendía así, muchos matices)
El café Illy solo cumple.
El personal se mostró algo irregular.
Pagamos 43 € por persona.
La sensación fue buena y el recuerdo es todavía mejor. No hubo gran emoción, pero sí disfruté de todos y cada uno de los platos.
Estamos ante una cocina madura y pulida, solo falta algo de valentía con picantes e intensidades para llegar más alto. Y lo de fuera del plato, claro.
Lo esencial está, el criterio y la técnica unidos a un producto privilegiado.
Una visita imprescindible en la zona.

viernes, 27 de octubre de 2017

Ànima de Raimat tinto 2014

Otro catalán:
-Ànima de Raimat tinto 2014 (D.O. Costers del Segre), coupage de cabernet sauvignon, tempranillo y syrah con estancia en barricas de roble.
Rojo picota de capa media, ribete granate.
En nariz aparece mucha fruta roja y negra, también regaliz y chocolate.
En boca persiste lo expresado en nariz y aparecen café y balsámicos. Retrogusto medio.
Fue un regalo, pero cuesta unos 7 €.
Un vino fresco y amable que no despierta gran interés. Decente pero intrascendente.



martes, 24 de octubre de 2017

El faro, Cádiz

Este restaurante es, probablemente, el más señorial de Cádiz. Tradición y buen trato, eso prometen. Allá vamos.
La sala es clásica y pretendidamente noble, no es mi estilo. Importante expositor con pescados.
Mesas bien vestidas. Copas mediocres.
La carta ofrece lo más típico de la gastronomía gaditana. Era lunes así que los pescados pequeños están descartados. En lo referente a vinos, demasiado lugar común y precios elevados. Escogí un Manuel Aragón Sauvignon blanc 2016 (V.T. Cádiz), que no estuvo a la altura.
Comimos:
-Papas aliñás (aperitivo, agradables)
-Ostión de salina de Cádiz al natural (muy sabroso)
-Tortillitas de camarones de salinas (espectaculares, crujientes y deliciosas, en un mundo perfecto comería casi todos los días)
-Daditos de cazón de Conil en adobo (gran nivel, fritura y sabor excelentes)
-Frituritas de queso en salsa PX (correctas, un queso más intenso las mejoraría)
-Pargo a la roteña (pescado impresionante, me hubiera gustado menos presencia de la salsa, buen guiso pese a todo)
-Tartita payoya (merengue seco, cremoso de payoyo y frutos rojos, como una pavlova modificada, muy rico)
Café sin interés.
El personal se mostró muy amable y capaz.
Pagamos 37 € por persona. Adecuado.
Se obtiene lo que se viene a buscar. Cádiz en la mesa, y eso es bastante, claro.
Mi impresión personal sería mejor si se refinara un poco todo, pero supongo que no es el sitio para ello.
Frituras de verdad, pescados de calidad, servicio y precios no prohibitivos. Me lo quedo.
Hay que ir más a Cádiz.

domingo, 22 de octubre de 2017

Planella 2014


Hoy toca catalán:
-Planella 2014 (D.O. Montsant), coupage de cabernet sauvignon, cariñena, garnacha y syrah con doce meses en barrica de roble francés.
Color picota de capa alta, ribete violáceo.
En nariz es bien elegante. Aparecen fruta roja, flores, balsámicos, tostados, cacao...
En boca es fresco y sabroso. A lo manifestado en nariz se une regaliz y pimienta. Muy equilibrado. Retrogusto medio.
Costó unos 10 €.
Tenemos pues un vino más que correcto, un Montsant diferente y que merece la pena descubrir.
Esa barrica tan bien integrada es la clave.

jueves, 19 de octubre de 2017

Casa Manteca, Cádiz

Estamos ante uno de los bares más impresionantes que conozco. La vida y la alegría.
Fue una parada rápida pero quería dejar constancia por aquí de mi amor inquebrantable hacia este local.
Si solo puedes picar algo la mejor idea son los chicharrones especiales. Placer eterno.
De beber, manzanilla en rama.
Precios amables y el mejor ambiente.
No hay nada que descubrir sobre su historia y su presente. Hay que ir.
Aquí se vive Cádiz, se entiende la forma de vida y se disfruta. La cultura de bar.
Arte puro.

martes, 17 de octubre de 2017

La Taberna de El Campero, Zahara de los Atunes (Cádiz) (II)

Vuelta a la versión desenfadada del gran templo del atún.
El sitio no ha cambiado.
Mesas de la parte interior algo incómodas.
Manteles individuales de papel. Copas mejorables.
La carta ofrece, entre otras cosas, muchas preparaciones con productos del mar, especialmente atún, y diversión. En lo referente a vinos, poco de interés y precios elevados. Me quedé con un Barbazul tinto 2014 (V.T. Cádiz), que estuvo a la altura.
Cenamos:
-Surtido de crudo (maravilla de nuestro tiempo, sashimi de lomo, tataki y el inconmensurable tartar de cola blanca)
-Ortiguillas de mar fritas (correctas pero no excelsas)
-Miniburger de atún (ventresca y tarantelo para un bocado de buen nivel)
-Punta de solomillo de retinto al PX (buena carne y gran punto, salsa demasiado dulce)
-Chocolate grand cru con nuez de pecán (intenso, creo que el frío no le ayuda)
El café me gustó.
El personal anduvo algo irregular.
Pagamos unos 46 € por persona. Lo veo un poco excesivo.
El entorno es idílico, el local agradable y la carta apetece como pocas. En fin, para quedarse a vivir. Luego ocurre que en los platos y en la cuenta hay alguna imperfección, claro... Pero bueno, supongo que esto pasa demasiado.
El atún de almadraba es la verdad y aquí también lo saben.
Se disfruta mucho, no hay duda.