lunes, 27 de febrero de 2017

Clos des Fous Subsollum 2013

Vamos con un chileno:
-Clos des Fous Subsollum 2013 (Valle del Malleco, Chile), monovarietal de pinot noir con estancia en depósitos de hormigón.
Color rubí, ribete rosáceo y capa baja.
En nariz encontramos fruta roja, flores y minerales. Algo tímido.
En boca muestra los mismos matices. Cremoso y ligero. Retrogusto medio.
Costó unos 15 €.
Bien, pero no es el tipo de vino con el que yo disfruto. Interesante pese a todo.

domingo, 26 de febrero de 2017

Xisto Ilimitado 2014

Hoy toca portugués:
-Xisto Ilimitado 2014 (Douro D.O.C.), coupage de touriga franca, tinta amarela, tinta roriz, rufete, tinta barroca, malvasia preta y donzelinho tinto con un año en roble francés usado.
Color cereza brillante, ribete violáceo.
En nariz aparece fruta roja madura, también flores y recuerdos minerales. Expresivo.
En boca destaca la frescura, con notas de frutas, especias y hierba cortada, también un toque ahumado. Retrogusto medio.
Costó unos correctos 13 €.
Me gustó, la verdad. Un vino diferente, fácil de beber pero con cierta complejidad. Habrá que investigar más por aquellas tierras.
Portugal también puede...

lunes, 20 de febrero de 2017

Barra Atlántica, Madrid (II)

Volví a este sensacional local a probar su formato barra para aperitivo.
Nada parece haber cambiado, o en su caso lo ha hecho a mejor.
Tomamos sitio en su (incómoda) barra dispuestos a probar algún marisco gallego.
El propio Iago Pazos nos atendió amable y diligentemente.
Esta vez tomamos unas cañas bien tiradas.
Probamos:
-Percebes (impresionantes, como siempre)
-Mejillones (con un toque de lima, me sorprendieron gratamente)
-Carneiros (piezas irregulares pero bien potentes)
Pagamos unos 30 € por todo.
Da gusto comprobar que este sitio sigue perfectamente, que marca tendencias y que no rebaja la calidad. Este nivel a este precio es lo que siempre he buscado, aquí es donde siempre se consigue el objetivo.
Ojalá lo tuviera en la puerta de mi casa.

domingo, 19 de febrero de 2017

Miraculus 2007

Hoy toca extremeño:
-Miraculus 2007 (V.T. Extremadura), coupage de cabernet franc, cabernet sauvignon, merlot, petit verdot y syrah con 16 meses en barrica de roble francés y otros tantos, al menos, en botella.
Color cereza oscuro con ribete teja.
En nariz encontramos balsámicos, cuero, fruta negra madura... Expresivo.
En boca es sedoso pero algo desequilibrado. Retrogusto medio.
Fue un regalo, no sé precio.
Es un vino correcto, sí, pero no me satisfizo. Esperaba más. No da en boca lo que promete en nariz.
Seguiremos buscando.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Chocolatería San Ginés, Madrid

Llevaba demasiado tiempo sin desayunar en la chocolatería más emblemática de este país, y quizá del mundo. Y eso no puede ser.
Lo cierto es que churros y porras siguen siendo magníficos y, además, el chocolate sigue estando riquísimo. Pero nunca es solo eso, claro. La vida que desprende este negocio va mucho más allá  de lo meramente gastronómico.
Un pedazo de historia en plena forma, esto es lo que es.

domingo, 12 de febrero de 2017

Casona Micaela 2015


Hoy toca cántabro:
-Casona Micaela 2015 (V.T. Costa de Cantabria), coupage de albariño y riesling con crianza sobre sus propias lías.
Color amarillo pálido con reflejos verdosos.
En nariz se muestra bien complejo, aparecen frutas tropicales, manzana, pera, flores blancas...
En boca es fresco y aterciopelado, con buena acidez. A lo prometido en nariz se unen cítricos suaves. Retrogusto largo.
Costó unos 9 €. Correcto.
Lo probé en Santander este verano pasado y me traje una botella. Me gustó bastante, es expresivo y diferente.
Ahora que se hacen buenos vinos en casi todos los sitios, Cantabria no podía ser menos.

jueves, 9 de febrero de 2017

Lamian, Madrid

Me quedé con las ganas de visitar Soy Kitchen así que había que conocer este Lamian que hereda espacio y valentía. La nueva ubicación del proyecto original dará alegrías, supongo.
El local es pequeño y algo incómodo, pero me gusta. El interiorismo promete lo que dan los platos.
Mesas muy pequeñas, desnudas y demasiado juntas. Copas mejorables y útiles orientales
La carta tiene los lamian, ramen chinos, como estrella, pero ese día no eran la idea. Además hay especialidades chinas, con alguna incursión en otras cocinas asiáticas, con aire renovado. En cuanto a vinos, poco donde elegir. Este apartado habría que revisarlo. Escogí un correcto Chan de Rosas 2015 (D.O. Rías Baixas).
Comimos:
-Pez mantequilla ahumado con crema de calamares (con arroz, un plato original y conseguido especialmente por el tratamiento del pescado)
-Dim-sum xiaolongbao (fantásticos, masa sedosa y relleno con intenso sabor a guiso de carne, a jengibre...)
-Har gow de gambas (otra masa espectacular, casi transparente y elegante relleno, de nuevo éxito sin paliativos)
-Chipirón crujiente con crema de calamar y sésamo (sorprendente y adictivo, espectacular textura y muchos matices)
-Pato mareado en salsa coreana (con crepes, se mezcla todo bien y se hace el rollito, una preparación de las que no se olvidan, impresionante)
-Bao de panceta piel de tigre especial con mejillón (de los mejores que he probado, otra vez masa increíble y mucha potencia)
-Tarta de chocolate con crema de wasabi (el punto picante es divertido, buen chocolate, algo seca)
Acabamos con un agradable té oolong.
El personal se mostró amable pero se han de mejorar los tiempos de espera.
Pagamos muy a gusto 26 € por persona.
Yong Ping Zhang, Julio, es un cocinero excepcional y, aunque en versión informal, desarrolla aquí su capacidad y su criterio. Cocina china, sí, pero puesta al día y llevada a un formato ganador.
Este es el típico sitio al que volvería una y mil veces, de los que no cansan. Es curioso ver las reacciones positivas de personas poco acostumbradas a este tipo de comidas.
Deslumbrante.

martes, 7 de febrero de 2017

Lakasa, Madrid (III)

Seguía sin conocer el nuevo local de un restaurante que me encanta y eso no puede ser...
El traslado ha sido exitoso, el espacio es amplio, bonito y excepcionalmente confortable. Tapicerías y maderas consiguen transmitir esa sensación.
Mesas muy bien vestidas y copas impecables.
La carta es bien interesante y siempre está trufada de las sugerencias del momento. En lo enológico más de lo mismo, curiosidad y buenos precios. Opté por un fantástico Paul Blank Pinot Auxerrois 2015 (Alsace A.O.C.), un poderoso Las Moradas de San Martín La Sabina 2010 (D.O. Vinos de Madrid) y el siempre especial 7 Fuentes 2014 (D.O. Valle de la Orotava).
Comimos:
-Bocaditos de crema de queso azul (correctos)
-Croquetas de setas silvestres (con leche de oveja, cremosas y sabrosas como pocas)
-Fiambre "kasero" de callos (con pipas de calabaza, realmente bueno)
-Guisantes frescos con gamba roja (platazo, combinación ganadora muy bien resuelta)
-Verduras asadas con chistorra y huevo de codorniz (las mejores verduras que recuerdo, de Pau Santamaría, en una preparación que, en su sencillez, resulta memorable)
-Alcachofas con setas y papada ibérica (muy agradables, con un jugo intenso y en gran punto)
-Presa ibérica con mojo rojo y encurtidos (sublime producto tratado como merece, un espectáculo de otro nivel)
Mencionaré que el pato azulón asado con mandarinas y el salmonete con parmentier de sus interiores, probados por uno de mis acompañantes, me encantaron también.
-Steak tartar (separado por grado de picante, admito que lo recordaba algo mejor pero sigue siendo impresionante)
-Los quesos de Antony (lo ya conocido, descomunal tabla, destacaré el comté y el roquefort de entre el gran nivel general)
Gran café.
El servicio fue óptimo en su rango. Las ganas de agradar de César, Marina y su equipo son infinitas y eso redondea la experiencia.
Pagamos muy a gusto 60 € por persona.
El gran producto y el criterio están en el plato, y eso es lo más importante, pero además se unen espacio y servicio. Uno de los grandes restaurantes de Madrid, sin duda alguna.
Me estoy planteando seriamente pedir asilo gastronómico en esa casa, parece la mejor opción...

domingo, 5 de febrero de 2017

Sierra de Toloño Blanco 2015

Vamos con un Rioja:
-Sierra de Toloño Blanco 2015 (D.O.Ca. Rioja), monovarietal de viura con tres meses en acero, la mitad del vino, y roble francés la otra mitad.
Amarillo pajizo con reflejos verdosos.
En nariz aparecen flores blancas y frutas como cítricos, pera y membrillo, también hierba recién cortada. Complejo.
En boca se muestra goloso y con buena acidez, persisten cítricos y aparece algo de madera. Retrogusto medio.
Costó unos 10 €.
Un vino muy correcto, que se puede disfrutar mucho con buena compañía. Creo que es de lo mejor que he probado en cuanto a viuras de corta crianza.


miércoles, 1 de febrero de 2017

Ratatouille


Estamos ante la gran película gastronómica de la historia del cine y una absoluta obra maestra. Todo lo que se pueda decir de ella se queda corto o es poco original. Aun así quiero dejar constancia aquí de mi admiración.
El majestuoso guión habla de una historia universal, la de perseguir los sueños, la de tener una actitud optimista ante la vida. Y lo hace con el mundo de la alta gastronomía como fondo, ¡qué maravilla!
Brad Bird crea y dirige la cinta en su mayor acierto.
París, la crítica gastronómica, las cocinas de los grandes restaurantes y la propia vida son los ingredientes de este gran plato.
Inmortal.